Cementerio Viejo- Español

El primer cementerio documentado de Arbeca fue el Fossar de Sant Joan (Fosal de San Juan), situado fuera de las murallas, frente al portal del mismo nombre. Durante la Guerra del Francés (de la Independencia) y, sobre todo, la Primera Guerra Carlista, tanto el fossar como la pequeña iglesia anexa sufrieron graves desperfectos, ya que muchas de sus piedras se utilizaron para reforzar las defensas del pueblo. Ante esta situación, las autoridades ordenaron la construcción de un nuevo cementerio.
El Ayuntamiento adquirió unos terrenos situados bajo la colina del castillo, en la vertiente norte del pueblo, donde se iniciaron las obras el 11 de octubre de 1841. El nuevo cementerio se inauguró al año siguiente. Tenía una superficie aproximada de 1.800 m², un muro perimetral y una única puerta de acceso orientada hacia el núcleo urbano. Las sepulturas eran mayoritariamente en tierra, siguiendo los criterios funerarios habituales de la época.
En 1880 se construyó una capilla central y dos frentes de nichos. Ya en el siglo XX se abrió una nueva puerta principal y, en el centro del recinto, se instaló una cruz de piedra con pedestal, obra del escultor arbequino Ramon Perera Fallada. Paralelamente, el antiguo Fossar de Sant Joan (Fosal de San Juan) fue clausurado y su espacio se parceló, dando lugar a nuevas construcciones, entre ellas la actual Casa de la Vila (Casa Consistorial).
Durante los primeros meses de la Guerra Civil (1936–1939), en un contexto de violencia revolucionaria y anticlerical, se destruyeron las cruces de las tumbas y la cruz central. En los últimos meses del conflicto, el cementerio fue utilizado para enterrar, en una fosa común situada en este mismo lugar, a decenas de soldados heridos del frente del Segre que habían fallecido en el hospital de sangre de la Unió Republicana.
Con la inauguración del nuevo cementerio en 1945, este espacio pasó a ser conocido como Cementerio Viejo. Progresivamente abandonado, fue derribado y ajardinado después de 1979, con el compromiso de preservarlo como espacio de memoria. En 1987 se erigió un monumento en recuerdo de los difuntos y de las víctimas de la Guerra Civil, y en 2014 se añadió un monolito conmemorativo de 1714.
